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Duna de Pilat: La duna mas alta de Europa

Visitar la duna de Pilat en autocaravana es muy frecuente en tu paso hacia Bretaña u otras regiones del noroeste de Francia, como el valle del Loira, ya que se encuentra prácticamente a mitad de camino y es un sitio espectacular. Es la duna más alta de Europa, no solo esto la hace espectacular ya que el entorno que la rodea es toda una maravilla. Solo para que te hagas una idea la zona protegida ocupa unas 6800 hectáreas.

La Duna de Pilat es uno de los sitios de Francia más visitados, creada durante varios miles de años y en continuo movimiento es uno de los lugares naturales más hermosos de Francia. Se encuentra en la entrada de la bahía de Arcachón perteneciente al departamento de Gironda, a unos 70 kms de Burdeos.

Entrar es totalmente gratuito ya que es un espacio natural, pero lo que si tienes que tener en cuenta es que para visitarla en furgo o auto no puedes pernoctar en el parking oficial de la duna, ya que está prohibido estacionar entre las 2:00 am y las 5:00 am y si lo haces la multa es de 50 euros.

Lo que si haces si aparcas en el parking oficial es contribuir a la conservación de este espacio natural, ya que la tarifa integra se destina a a su gestión.

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Cómo se formó la duna

Arrancamos con la arena más fina que el océano deposita cada día en la orilla, fruto de rocas marinas trituradas durante siglos por la fuerza de las olas. Cuando el viento del suroeste sopla con ganas, engancha esos granos diminutos y los empuja tierra adentro, creando una especie de cinta transportadora natural que no para de alimentar la duna. Aquí entra en juego el bosque de pinos: sus raíces y troncos marcan el límite, frenando la arena en su avance y obligándola a apilarse sin control. Con el tiempo, esos pequeños montículos se convierten en pendientes suaves que a su vez facilitan el movimiento del polvo, dando lugar a una gran colina que crece metros cada año.

Las corrientes marinas garantizan el suministro constante de material, y cada tormenta aporta su carga extra de arena. A medida que la duna gana altura, el viento esculpe crestas y surcos que crujen bajo los pies, marcando el paisaje con líneas casi artísticas. Mientras tanto, la duna sigue desplazándose muy despacito pero sin pausa, tragándose terreno del pinar a razón de varios metros al año. El equilibrio entre mar, viento y bosque convierte a la Duna de Pilat en un gigante vivo: un espectáculo cambiante que evoluciona día a día, moldeado por fuerzas naturales que no descansan.

Desde la duna tienes acceso a una gran playa del Golfo de Vizcaya por la que pasear o refrescarte en verano, eso si los deportes en la duna tipo sandboarding en la duna están totalmente prohibidos.

Para pernoctar puedes hacerlo en los distintos campings que hay en la zona, pero ten en cuenta que en temporada baja cierran y que los precios cuando están abiertos son bastante elevados. Buscar aparcamiento gratuito por libre es una tarea difícil, ya que prácticamente todos los accesos a la costa tienen limite de altura. Os dejamos un pinar que aunque no está a pie de duna, es gratuito y relativamente cerca.

Nosotros nos quedamos en la cercana área de 3coccinelles, con todo tipo de servicios y luz por 14,50 la noche, si vas en temporada alta (del 1 de julio al 31 de agosto) la noche te costará 18,50 euros, en ambos casos hay que pagar 0.40 euros por día y vehículo en concepto de tasa turística. En resumen, la Duna de Pilat es una super buena opción de visita en tú camino a Bretaña, de esta forma el viaje no se hace tan largo y la visita merece mucho la pena.

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