Si hay un sitio en Bali que lo tiene todo, ese es Ubud. Templos mágicos, arrozales de postal, cascadas escondidas y una vibra cultural que lo hace especial. Aunque de primeras pueda parecer masificado, si te sales un poco del centro descubrirás pequeños rincones donde reina la paz. En esta guía te contamos todo lo que necesitas saber para disfrutar Ubud al máximo.
Índice
Un poco de historia sobre Ubud
Ubud es de esos sitios que no puedes dejar fuera en un viaje a Bali. Está en el centro de la isla, rodeado de arrozales, templos y selva, y es el corazón cultural y espiritual de Bali. Aquí no vas a encontrar playas ni olas para surfear, pero sí una mezcla de tradición, naturaleza y ese rollo bohemio que ha convertido a Ubud en un imán para viajeros de todo tipo.
Durante siglos ha sido el hogar de artistas, músicos y la realeza balinesa, y aunque hoy en día es bastante turístico, todavía conserva su esencia. Puedes perderte entre templos centenarios, visitar mercados de artesanía, ver danzas balinesas al atardecer o simplemente sentarte en un warung a disfrutar de un nasi goreng con vistas a los arrozales.

Además, es el epicentro del bienestar en Bali, con retiros de yoga, spas y cafeterías orgánicas en cada esquina. Y si lo tuyo es la aventura, desde aquí puedes explorar cascadas, hacer senderismo o caminar entre terrazas de arroz.
Eso sí, Ubud no es tan tranquilo como muchos creen. El tráfico puede ser un caos en las horas punta y hay zonas donde el turismo se nota demasiado. Pero si buscas cultura, paisajes impresionantes y una buena dosis de espiritualidad balinesa, este es tu sitio.
Qué ver en Ubud
Palacio Real de Ubud (Puri Saren Agung)

El Palacio Real de Ubud, o Puri Saren Agung, es de esos sitios que tienes que visitar sí o sí si pasas por Ubud, aunque solo sea para hacer la foto de rigor. Está en pleno centro, así que, aunque no quieras, acabarás pasando por delante en algún momento.
Este palacio fue la residencia de la familia real de Ubud, y aunque hoy en día ya no es la gran cosa comparado con otros templos de Bali, sigue siendo un lugar con mucha historia y ese aire tradicional balinés que mola ver. Lo mejor es que la entrada es gratis, así que no hay excusas para no entrar a curiosear un rato entre sus puertas talladas y pabellones decorados.
Eso sí, si esperas un palacio al estilo europeo, olvídate. Aquí no hay salones de oro ni cúpulas gigantes, sino un complejo con jardines, templos y arquitectura típica balinesa, con esas puertas que parecen sacadas de una peli de fantasía. Y si te mola el rollo cultural, por las noches hacen espectáculos de danza balinesa en el patio principal. La entrada al palacio es gratuita, pero el espectáculo cuesta unos 5€ al cambio.
Monkey Forest
El Sacred Monkey Forest de Ubud es uno de esos sitios donde sabes que vas a ver monos… y probablemente también te vayas con menos cosas de las que entraste. No es broma, aquí los monos son los auténticos dueños del lugar y tienen un máster en robar gafas, gorros, botellas y cualquier cosa que asome un poco de tu mochila.

Más allá de los pequeños ladronzuelos peludos, el lugar en sí mola bastante. Es una reserva natural con templos antiguos envueltos por la selva, caminos de piedra cubiertos de raíces y esa humedad que te recuerda que estás en pleno trópico. Lo mejor es la atmósfera, con árboles gigantes, estatuas cubiertas de musgo y la sensación de estar en una especie de templo perdido.

Eso sí, el nombre no es casualidad, aquí los monos están por todas partes. Y aunque al principio hace gracia verlos correteando y saltando entre las ramas, en cuanto te descuidas ya tienes uno trepándote por la pierna para ver qué puede saquear. Consejo: no lleves comida, no les mires fijamente a los ojos y ten claro que aquí el que manda es el mono, no tú.
La entrada cuesta 100,00 IDR, pero en finde lo suben 20,000 mas.
Campuhan Ridge Walk
El Campuhan Ridge Walk es de esos paseos que, si te da por madrugar, te pueden regalar uno de los mejores momentos en Ubud. Es un sendero panorámico que atraviesa colinas cubiertas de vegetación, arrozales y pequeños templos escondidos, con vistas que te hacen olvidar el caos del tráfico balinés por un rato.
La caminata es sencilla, son unos 2 km de ida y, aunque técnicamente puedes hacerlo a cualquier hora, la clave está en ir temprano por la mañana o al atardecer, cuando el sol no está en modo “freidora”. A medio camino hay algunos warungs y cafés donde puedes parar a desayunar o tomarte un coco bien frío antes de continuar.
Lo bueno de este paseo es que te aleja un poco del bullicio de Ubud sin necesidad de irte muy lejos. Lo malo, que si esperas estar solo en plena naturaleza, olvídate. Es un sitio bastante popular y es fácil cruzarse con otros viajeros, gente local haciendo ejercicio o algún influencer intentando sacar la foto perfecta para Instagram. Pero bueno, aun así, es un sitio que merece la pena si quieres ver el lado más tranquilo y verde de Ubud.
Cascada Manuaba

Las cascadas Manuaba son de esas joyas escondidas que, por alguna razón, aún no han sido invadidas por el turismo masivo en Bali. Están a pocos kilómetros de Ubud, pero al no ser tan conocidas como otras cascadas de la isla, todavía mantienen un ambiente más tranquilo y natural.
Lo primero que te encuentras al llegar es un camino rodeado de vegetación que ya te va metiendo en ambiente. El sendero no es complicado, pero como en casi todas las cascadas de Bali, prepárate para unas pocas escaleras. Cuando llegas abajo, el agua cae entre rocas cubiertas de musgo, formando una piscina natural perfecta para un chapuzón sin el bullicio de otras cascadas más famosas. El sendero sigue y te lleva a una segunda cascada, en la que tendrás que caminar un poco por el río para terminar el recorrido.

Lo mejor de Manuaba es que sigue siendo un rincón bastante auténtico, sin los warungs y puestos de souvenirs que suelen rodear otros lugares turísticos. Así que si buscas una cascada donde disfrutar de la naturaleza sin aglomeraciones, esta es una opción top. Como en todas las cascadas en Bali, hay que pagar por llegar a ellas, en este caso fueron 20,000 IDR cada uno.
Palacio del Agua de Ubud (Pura Taman Saraswati)
El Pura Taman Saraswati es uno de esos templos que parece sacado de una postal. Está en pleno centro de Ubud, así que es difícil que pases por la zona y no te llame la atención. Lo primero que ves al acercarte es su entrada espectacular, con un camino rodeado de estanques llenos de flores de loto, lo que le da un aire místico que pega totalmente con su nombre: está dedicado a Saraswati, la diosa hindú del conocimiento, la sabiduría y las artes.
El templo en sí no es muy grande, pero la arquitectura balinesa con sus puertas talladas y detalles dorados lo hace impresionante. No se puede acceder al santuario interior (algo común en los templos de Bali), pero con recorrer los alrededores ya merece la pena.
Si te gusta la danza balinesa, aquí por las noches hacen espectáculos de danza tradicional, con el templo iluminado de fondo y la música gamelán sonando en directo. Es uno de los lugares más bonitos para verlo, aunque es un show turístico, eso no se puede negar. Aun así, si buscas un rincón con encanto en el centro de Ubud, este es sin duda uno de los más bonitos. Ademas, por los 50,000 que pagas para entrar te dan el kit completo para que te conviertas en hinduista por un rato.

Pura Dalem Puri
El Pura Dalem Puri es uno de esos templos de Ubud que, aunque no sea el más famoso, tiene un aura especial. Está dedicado a Shiva, el dios de la destrucción y la regeneración, lo que ya te da una pista de que este lugar tiene un rollo diferente al de otros templos más coloridos y decorados con flores. Aquí la energía es más intensa, con esculturas de demonios, guardianes y relieves que parecen sacados de una historia mitológica.
Como muchos templos en Bali, no puedes entrar al área más sagrada si no eres hinduista, pero la parte exterior ya es suficiente para empaparte de su atmósfera. Durante la noche, este templo cobra vida con espectáculos de danzas tradicionales balinesas, donde los bailarines con sus trajes dorados y movimientos hipnóticos hacen que parezca que estás en otro mundo.
Si te va lo auténtico y quieres ver un templo con un toque más misterioso en Ubud, este es de los que hay que apuntar en la lista. Y si puedes cuadrarlo para ver la danza balinesa aquí, mejor aún. Para entrar hay que pagar 20,000 IDR y te dejan un sarong, requisito indispensable para poder entrar a la mayoría de templos en Bali.
Terrazas de Arroz de Tegalalang
Las terrazas de arroz de Tegalalang son de esos sitios que todo el mundo ha visto en fotos antes de viajar a Bali. Y sí, en persona son igual de impresionantes. A solo 20 minutos de Ubud, este paisaje de colinas escalonadas cubiertas de verde es uno de los más icónicos de la isla.

Lo primero que te encontrarás al llegar es una hilera de cafés y miradores donde puedes tomar algo con vistas a los arrozales. Pero lo bueno es perderse por los caminos entre los campos, donde los agricultores siguen trabajando la tierra como lo han hecho durante generaciones. Para entrar a ellos hay que pagar 20,000 IDR cada uno.
Eso sí, aunque el sitio es espectacular, no esperes estar solo. Tegalalang es de los lugares más visitados de Bali, así que si quieres evitar las multitudes, lo mejor es ir temprano por la mañana o al final de la tarde. Y si ves a locales pidiéndote una “donación” para seguir caminando, no te sorprendas, forma parte de la experiencia.

Además de pasear, aquí también están los famosos columpios gigantes que cuelgan sobre los arrozales. Es una experiencia bastante turística, pero si te mola la idea de salir volando sobre el paisaje balinés para la foto perfecta, aquí es el sitio para hacerlo.
Otros sitios que ver en Ubud
- Museo de Arte Neka: Si te gusta el arte, aquí tienes una gran colección de pinturas balinesas.
- Goa Gajah (Cueva del Elefante): Un sitio arqueológico con una cueva tallada en piedra.
- Museo Puri Lukisan: El museo de arte más antiguo de Bali, con una mezcla de obras tradicionales y modernas.
Qué ver cerca de Ubud
Los alrededores de Ubud están llenos de lugares impresionantes que merecen ser explorados. Alquila una moto y sumérgete en el corazón de Bali para descubrir cascadas escondidas, templos sagrados y bosques llenos de vida. Aquí te dejamos algunas recomendaciones:
Cascada Leke Leke
La cascada Leke Leke es de esas que parece sacada de un anuncio de Bali: agua cayendo entre paredes de roca cubiertas de vegetación, un sendero selvático para llegar y ese rollo de “paraíso escondido” que tanto mola. Lo mejor es que, aunque cada vez más gente la visita, sigue sin ser tan masificada como otras cascadas más famosas de la isla.

Para llegar hay que caminar unos 15-20 minutos por un sendero bastante sencillo, rodeado de selva y con puentes de bambú que le dan un toque más aventurero. No es una caminata difícil, pero si ha llovido, prepárate para algo de barro.

Cuando llegas, la vista es brutal: una cascada alta y estrecha que cae en una piscina natural rodeada de un verde intenso. No es la típica cascada donde puedas nadar a lo grande, porque el agua no es muy profunda, pero el entorno es tan impresionante que simplemente estar ahí ya merece la pena.
Si quieres disfrutarla con menos gente, la clave es ir temprano por la mañana. Y si te quedas con ganas de más, por la zona hay otras cascadas menos conocidas que pueden ser una buena opción para seguir explorando. Entrada: 50,000 IDR por persona.

Cascada Campuhan
Esta es una de las menos conocidas que te decíamos. La cascada Campuhan es de esas joyas escondidas que todavía no han sido invadidas por el turismo masivo en Bali. Está en un rincón tranquilo rodeado de selva, lo que la convierte en un sitio perfecto si quieres escapar del bullicio de Ubud y relajarte un rato con el sonido del agua cayendo.

Para llegar hay que hacer una caminata corta a través de un sendero rodeado de vegetación, nada complicado, pero si ha llovido, el terreno puede estar resbaladizo. Lo mejor es que, al no ser una cascada tan famosa como otras de Bali, aquí puedes encontrarte prácticamente solo, disfrutando del entorno sin prisas ni colas para la foto.

El agua cae en una piscina natural donde puedes darte un baño refrescante, aunque más que para nadar, es de esas cascadas en las que simplemente te sientas a disfrutar del momento. Si buscas un sitio más auténtico y menos explotado, tan poco explotado que estábamos solos, Campuhan es una buena opción. Entrada: 30,000 IDR.
Cascada Nungnung

La cascada Nung Nung es de esas que te hacen sentir diminuto en medio de la naturaleza. No es la más famosa de Bali, pero si lo que buscas es una cascada bestial, alta y con mucha fuerza, esta es de las mejores.
Para llegar hasta ella, prepárate para bajar más de 500 escalones a través de la selva. El camino no es difícil, pero es de esos que después te recuerdan los cuádriceps que no sabías que tenías. Lo bueno es que el esfuerzo merece la pena, porque cuando llegas abajo te encuentras con una pared de agua cayendo con una potencia brutal, creando una nube de rocío que lo empapa todo.
El baño aquí es posible, pero el agua está bastante fría y la fuerza de la cascada no es ninguna broma, así que mejor acercarse con cuidado. Lo mejor de Nung Nung es que, aunque cada vez es más popular, sigue sin estar tan masificada como otras cascadas más turísticas de Bali. Y como toda cascada, si quieres disfrutarla sin gente, la clave es ir temprano por la mañana.
Eso sí, la subida de vuelta es un buen recordatorio de que en Bali, después de bajar a una cascada, siempre toca pagar el precio en escalones. Pero créenos, esta merece cada uno de ellos. Entrada: 21,000 IDR por persona.
Sangeh Monkey Forest
El Sangeh Monkey Forest es como el Monkey Forest de Ubud, pero con menos turistas y un ambiente más auténtico. Aquí los monos de cola larga se mueven entre templos antiguos y árboles gigantes de nuez moscada, algunos de más de 40 metros de altura, dándole un aire místico al lugar.
En el centro del bosque está el Pura Bukit Sari, un templo hinduista donde los monos campan a sus anchas, siempre atentos a lo que puedan “tomar prestado” de los visitantes. Aunque es un sitio más tranquilo que el de Ubud, no te fíes, porque estos pequeños ladrones siguen siendo expertos en robar gafas, botellas y cualquier cosa brillante.
Si buscas ver monos en su hábitat sin el bullicio de otros sitios más turísticos, Sangeh Monkey Forest es una muy buena alternativa. Entrada: 75,000 IDR por persona.
Pura Ulun Danu Bratan

El Pura Ulun Danu Bratan es uno de esos templos que parecen sacados de una postal. Construido a orillas del lago Bratan, en plena zona montañosa de Bali, es famoso porque, cuando el nivel del agua sube, da la sensación de que el templo flota sobre el lago. Es uno de los templos más importantes de la isla, dedicado a Dewi Danu, la diosa del agua, porque aquí el agua es sagrada y vital para los arrozales de la isla.

El complejo no es solo el templo flotante, también tiene otros santuarios, jardines bien cuidados, esculturas balinesas y hasta una zona con barcas que puedes alquilar para ver el templo desde el agua. Como está a más de 1.200 metros de altitud, el clima es más fresco que en otras partes de Bali, lo que hace que pasear por aquí sea un respiro después del calor de otras zonas.
Eso sí, es un sitio muy turístico, así que si quieres verlo con menos gente, lo mejor es ir temprano por la mañana. Y aquí viene el detalle curioso: en algunas zonas dentro del complejo te cobran por hacerte fotos, especialmente en los puntos más "instagrameables". Así que si ves un sitio con una vista perfecta y alguien gestionando la cola, ya sabes que toca pasar por caja si quieres la foto sin prisas.. Entrada: 75,000 IDR por persona.
Pura Tirta Empul
El Pura Tirta Empul es uno de los templos más sagrados y visitados de Bali, famoso por sus piscinas de agua purificadora donde los balineses realizan rituales de limpieza espiritual. Está dedicado a Vishnu, el dios del agua, y la fuente que alimenta las piscinas es considerada sagrada.
Lo más llamativo del templo son sus chorros de agua alineados, donde los fieles hacen una especie de peregrinación purificadora. La tradición dice que hay que sumergirse en cada uno de ellos en orden (excepto dos específicos que están reservados para rituales funerarios). Tanto locales como turistas pueden participar en este baño ritual, pero si decides hacerlo, respeta las normas: llevar un sarong (se alquilan en la entrada) y seguir el flujo de la gente.

Más allá de las piscinas, el complejo es precioso, con templos, puertas talladas y estanques llenos de carpas koi. Aunque es un sitio turístico, sigue siendo un lugar de culto activo, así que es importante mantener el respeto. Si quieres vivir la experiencia sin aglomeraciones, lo mejor es ir temprano por la mañana antes de que lleguen los grupos. La entrada cuesta 50,000 IDR por persona, pero si os decimos la verdad, no fuimos porque después de ver y leer mucho sobre él, creemos que se ha vuelto uno de esos sitios de los que la gente va mas por la foto que por el lugar en si mismo.
Otros sitios que visitar cerca de Ubud
- Cascada Tegenungan: Fácil de acceder y con un salto de agua espectacular, aunque suele estar muy concurrida.
- Tibumana Waterfall: Una cascada tranquila, ideal para darse un baño en un entorno de cuento.
- Gunung Kawi: Un complejo arqueológico con templos y tumbas talladas en la roca, rodeado de arrozales impresionantes.
- Bali Swing: El columpio más famoso de Bali, con vistas de infarto sobre la jungla.
- Sekumpul Waterfall: Considerada una de las cascadas más impresionantes de Bali, con una caída de 90 metros que la convierte en la más alta de la isla.
Cómo llegar a Ubud
Si vienes desde España, lo mejor es volar hasta el aeropuerto internacional Ngurah Rai en Denpasar. Desde allí, Ubud está a poco más de una hora en coche. Puedes llegar en taxi, transporte privado o incluso en shuttle compartido. Pero si quieres moverte a tu aire desde el primer momento, lo más top es alquilar una moto y recorrer Bali a tu ritmo.
Dónde alojarse en Ubud
En Ubud hay alojamiento para todos los gustos y presupuestos. Si quieres estar cerca del bullicio, el centro es la mejor opción, con hostales económicos, hoteles boutique y mucha oferta gastronómica alrededor. Si prefieres tranquilidad, los alrededores de Ubud están llenos de villas privadas con piscina, rodeadas de arrozales y selva, perfectas para desconectar. También hay opciones enfocadas al bienestar, con retiros de yoga y hoteles ecológicos en zonas como Penestanan o Tegallalang.
Desde homestays baratos hasta resorts de lujo con spa y vistas espectaculares, la clave está en elegir qué tipo de experiencia buscas. Lo mejor de Ubud es que, sin importar el presupuesto, siempre puedes encontrar un sitio con encanto y rodeado de naturaleza. Aquí te dejamos algunas opciones según tu presupuesto:
Dónde comer en Ubud
En Ubud, la comida es otro nivel. Aquí puedes encontrar desde warungs tradicionales con comida balinesa auténtica hasta cafés modernos y restaurantes de cocina internacional. Es el sitio perfecto si te gusta comer bien, porque hay opciones para todos los gustos y bolsillos.

Si sólo puedes ir a un local a comer en Ubud, sin duda, Sung Sung Warung
Si quieres probar algo local, los clásicos como el nasi goreng (arroz frito), el babi guling (cerdo asado) o el bebek betutu (pato especiado) son imprescindibles. Los warungs son la mejor opción para esto, con platos sabrosos y baratos en entornos más auténticos.
Pero Ubud también es el paraíso de la comida vegetariana y vegana, con muchísimos restaurantes especializados en comida saludable, smoothie bowls y opciones sin gluten. Además, aquí también hay buenos sitios de cocina internacional, desde italiana hasta mexicana, y cafés donde el aguacate es casi religión.

Si quieres probar la auténtica comida balinesa estos sitios son un acierto seguro, fueron los restaurantes donde comimos nosotros y volveríamos a ir sin ninguna duda:
- Sung Sung Warung
- Warung Bintangbali
- Balinese Home Cooking (aquí, además de comer genial, puedes darte un masaje balinés después de la comida).
Nuestra experiencia en Ubud
Al principio, Ubud nos pareció un poco caótico y lleno de turistas, y por momentos, un parque temático. Esto ocurre en algunos de las atracciones mas populares, sobre todo en algunos templos que parecen haberse convertido en sitios donde hacerse la foto y mas aún en las terrazas de arroz de Tegallalang, donde hay casi mas spots que arroz... Pero en cuanto salimos un poco del centro, la cosa cambió por completo.
Encontramos arrozales impresionantes, templos escondidos y rincones donde el tiempo parece haberse detenido. No tengas reparo en acercarte a algún templo que veas en pueblos perdidos, porque te van a acoger con toda su amabilidad. En uno de ellos, a Ana la metieron en una ceremonia de mujeres y casi tuvimos que llamar al ejercito para que nos la devolvieran!! Y de las cascadas qué decir, si ya de por si una cascada suele ser bonita, en Bali la naturaleza ha llevado esto al extremo.
Si te sorprende que tengas que pagar por ver algo creado por la naturaleza sólo, cuando veas lo que se ha tenido que hacer para tú poder llegar a ellas, entenderás que se cobre una entrada. No te asustes por lo números, piensa que 1€ equivale a unos 17,000 IDR.
Te dejamos aquí abajo nuestros vídeos de Ubud y alrededores, donde te enseñamos todo lo que vivimos por aquí, desde templos hasta arrozales, pasando por cascadas y algún que otro warung donde comimos de lujo. Si aún no estás suscrito a nuestro canal, dale al botón, así no te perderás los siguientes vídeos de Bali ni los viajes que vengan después. ¡Nos vemos en el próximo destino!

