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Ruta 66 en Arizona: Descubre el auténtico Salvaje Oeste

Nada más cruzar la frontera de Arizona con Nuevo Mexico, la Ruta 66 se adentra en el auténtico Salvaje Oeste. Aquí la carretera cruza paisajes de película, con desiertos infinitos, pueblos con historia y algunos de los tramos mejor conservados de la ruta original. Desde gasolineras vintage hasta moteles de neón, este es uno de los estados donde más se siente la esencia de la vieja carretera.

El estado de Arizona fue el que mas nos gustó en nuestro recorrido por la Ruta 66, y ya que si os ponemos aquí todos y cada uno de los puntos que nos llamaron la atención esto sería una enciclopedia y no un blog, os dejamos al final del post un mapa con todos los lugares de interés.

Petrified Forest National Park

La Ruta 66 atraviesa este parque nacional, uno de los tres que hay en el estado de Arizona, donde los troncos fosilizados han convertido el desierto en un paisaje surrealista

Holbrook

Este rincón de Arizona fue en su día un hervidero de viajeros que cruzaban la carretera madre, y aún hoy conserva ese aire rudo de la época. Aquí se encuentra el mítico Wigwam Motel, donde puedes dormir en uno de esos icónicos tipis de hormigón que han resistido el paso del tiempo y se han convertido en un símbolo de la ruta. Pero Holbrook tiene más historia que contar: fue un antiguo bastión de vaqueros, buscavidas y tipos duros que hicieron del pueblo un lugar tan salvaje que llegó a ganarse el apodo de «La ciudad demasiado dura para morir».

  • Wigwam Motel: Dormir aquí es como viajar en el tiempo, un hotel de tiendas tipos, y además con una colección de viejos automóviles en su aparcamiento.
  • Dinosaurios de la carretera: Varias esculturas de dinosaurios gigantes en las afueras de Holbrook.

Joseph City

Joseph City, en Arizona, es uno de esos pueblos pequeños que han aguantado el paso del tiempo a base de carácter y tradición. Fundado en 1876 por un grupo de colonos mormones, este rincón del desierto fue uno de los primeros asentamientos en la zona y, desde entonces, ha sabido resistir en mitad de un paisaje árido que no se lo puso nada fácil. Hoy no hay mucho que ver, pero tenemos Jack Rabbit Trading Post, icónica tienda de la Ruta 66, famosa por su enorme conejo y su cartel amarillo «Here It Is», que sigue atrayendo viajeros desde 1949. Aquí encontramos los imanes mas baratos con el logo de la ruta, 1$.

Jack Rabbit Trading Post en la Ruta 66, un clásico del camino
«¡Aquí está!»… Y sí, ahí estaba el famoso Jack Rabbit Trading Post

Winslow

Winslow pasó de ser un bullicioso punto de paso a quedarse casi congelados en el tiempo cuando la Ruta 66 perdió protagonismo. Nació a finales del siglo XIX como un importante nudo ferroviario, y durante años fue uno de esos lugares donde el ir y venir de trenes y viajeros mantenía las calles llenas de vida.

Su gran reclamo es el mítico cruce conocido como «Standin’ on the Corner», que rinde homenaje a la famosa canción de los Eagles, donde puedes hacerte la foto junto a la icónica estatua del tipo apoyado en la esquina y un Ford rojo aparcado junto a él. Winslow tiene ese aire de pueblo tranquilo donde el tiempo parece haberse detenido, con tiendas de recuerdos, murales que te cuentan la historia de la carretera y algún que otro motel con ese toque retro que tanto mola.

Winslow Arizona en la Ruta 66 con ambiente navideño

  • Standing on the Corner Park: Un rincón dedicado a la canción Take It Easy de los Eagles, con una estatua y una fachada icónica.
  • La Posada Hotel: Un hotel histórico donde se han alojado desde estrellas de Hollywood hasta presidentes.

Flagstaff

Nació en 1881 como un pequeño asentamiento ferroviario rodeado de bosques, y pronto se convirtió en un importante punto maderero que abastecía a las crecientes ciudades del suroeste. Durante años, sus calles estaban llenas de leñadores, comerciantes y viajeros que se movían al ritmo del tren. Esta ciudad de Arizona combina a la perfección el rollo clásico de la carretera con un ambiente joven y animado. Aquí te cruzarás con moteles vintage que aún conservan sus viejos neones, bares con música en directo que suenan a pura América y un aire nostálgico que te recuerda que estás pisando historia. Además, Flagstaff es la puerta de entrada a maravillas como el Gran Cañón o el Sunset Crater.

win Arrows en la Ruta 66 en Arizona, icono histórico del viaje por carretera.

  • Twin Arrows: Parada icónica de la Ruta 66, famosa por sus dos enormes flechas rojas clavadas en el suelo. Aunque la gasolinera y el café están abandonados, las flechas siguen en pie, convirtiéndose en un símbolo nostálgico de la carretera. Están unas millas antes de llegar a Flagstaff.
  • Historic Downtown: Calles con edificios históricos, buen ambiente y muchos sitios para comer.
  • Galaxy Diner: Otro diner clásico con música de los 50 y platos generosos.
  • Lowell Observatory: Donde se descubrió Plutón. Puedes visitar el telescopio y hacer observaciones nocturnas.
  • Murales de Flagstaff: En Flagstaff hay varios murales que representan la historia de la ruta y de la comunidad.
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Williams

Fundado a finales del siglo XIX, este rincón del oeste creció al calor del ferrocarril y del comercio local, convirtiéndose en un punto clave para los rancheros y leñadores de la zona. Pero si algo puso a Williams en el mapa fue su papel como “la puerta de entrada» al Gran Cañón, gracias al mítico Grand Canyon Railway, un tren histórico que te lleva directo al corazón de uno de los paisajes más impresionantes del planeta.

Además, Williams fue uno de los últimos pueblos de Arizona en ver cómo la Ruta 66 era relegada por las autopistas modernas, y tal vez por eso se ha convertido en uno de los lugares que mejor ha sabido conservar la esencia de la carretera madre. Es de esos sitios que huelen a gasolina, a café de diner y a esa mezcla de nostalgia y buen rollo que te recuerda por qué la Ruta 66 es un viaje que hay que hacer al menos una vez en la vida.

  • Pete’s Route 66 Gas Station Museum: Una antigua gasolinera convertida en museo lleno de recuerdos, fotos antiguas y cacharros de la época dorada de la carretera.
  • Cruiser’s Route 66 Café: Un diner clásico con terraza, hamburguesas que nunca fallan y ese ambiente de carretera que tanto mola.
  • Red Garter Inn: Un histórico hotel que en sus inicios fue un burdel (sí, como lo lees) y hoy es uno de los alojamientos más curiosos de la zona.
  • Rod’s Steak House: Un local mítico en Williams, famoso por sus filetes enormes y su cartel en forma de vaca que lleva décadas siendo un icono de la carretera.
  • Grand Canyon Railway: Aunque no es parte directa de la Ruta 66, este tren histórico que conecta Williams con el Gran Cañón es uno de esos viajes que merece la pena incluir en la ruta.
  • Wild West Junction: Un pequeño complejo ambientado en el viejo oeste, donde puedes comer, alojarte o incluso echarte una foto vestido de cowboy.

Cartel de la Ruta 66 en Williams, Arizona

🍔 En Williams cenamos en Twisters Soda Fountain, una heladería y diner de los años 50 con buena comida y una decoración 100% americana.

Arco de entrada a Williams, Arizona, en la Ruta 66
La puerta de entrada al Gran Cañón, y de paso para la 66.

Seligman

Seligman nació como un pequeño pueblo ferroviario que creció gracias a la industria ganadera. Durante años fue un punto clave para el comercio de carne, pero su verdadero auge llegó con la llegada de la Ruta 66, que convirtió sus calles en un hervidero de viajeros, moteles y gasolineras.

Cuando la autopista desvió el tráfico, Seligman estuvo a punto de desaparecer, pero gracias a Angel Delgadillo, que luchó por preservar la carretera madre, el pueblo renació como un símbolo de la Ruta 66 histórica. Hoy, Seligman es un rincón lleno de color, coches antiguos y recuerdos que mantienen viva la esencia de esta mítica carretera.

Tienda histórica en Seligman, Arizona, en la Ruta 66 con decoración vintage.
Seligman Sundries, café y souvenirs

  • Angel & Vilma’s Route 66 Gift Shop: La tienda original de Angel Delgadillo, llena de recuerdos de la carretera.
  • Delgadillo’s Snow Cap Drive-In: Un restaurante clásico donde la comida es lo de menos, lo mejor es el espectáculo que te montan los dueños.
  • The Rusty Bolt: Una tienda de recuerdos con una fachada llena de maniquíes y coches antiguos.
  • Antigua cárcel de Seligman: Una celda de una sola habitación donde encerraban a los alborotadores del pueblo.
  • Mural de Seligman: En la tienda de Angel Delgadillo, un mural colorido que celebra la Ruta 66 y su historia.
Mural de la Ruta 66 en Seligman con motos decoradas y Miguelito posando con estilo.
Miguelito, Seligman, y sus motos

Peach Springs

Peach Springs es uno de esos pueblos que, si parpadeas, te lo pasas… En su día fue una parada clave en Arizona para los viajeros que cruzaban la carretera madre, hoy este pequeño pueblo en la reserva de los Hualapai es la puerta de entrada al Gran Cañón Oeste, una de las zonas menos turísticas y más salvajes del cañón. Tan Hualapai es, que la señora que nos atendió en la gasolinera del pueblo ni siquiera hablaba inglés y tuvo que avisar a su hija.

  • Grand Canyon Caverns: Cuevas subterráneas enormes que puedes visitar e incluso pasar la noche dentro. El sitio tiene hasta un refugio antimisiles, nos quedamos con las ganas de verlo porque el tío que estaba en la recepción, con cara de tarado de peli de terror, básicamente pasó de nosotros…

Hackberry

Nació a finales del siglo XIX como un pequeño asentamiento minero, cuando el descubrimiento de plata en la zona atrajo a buscavidas y mineros que se lanzaron a probar suerte. Durante un tiempo, Hackberry vivió sus días de gloria, con bares, tiendas y un constante ir y venir de gente que trabajaba en las minas cercanas.

Cuando las minas empezaron a decaer, el pueblo quedó prácticamente en silencio, pero la llegada de la Ruta 66 le dio una segunda oportunidad y hoy sobrevive prácticamente gracias a su icónico Hackberry General Store, una de esas joyas que parecen un museo al aire libre. El lugar está repleto de viejos carteles publicitarios, bombas de gasolina antiguas y coches clásicos que parecen haber quedado atrapados en otra época.

Hackberry General Store en la Ruta 66 en Arizona
Una película del oeste con gasolina vintage

Kingman

Kingman es uno de esos pueblos que parece que nacieron con la Ruta 66 bajo el brazo. Su historia arranca allá por finales del siglo XIX, cuando el ferrocarril y las minas de oro, plata y turquesa pusieron este rincón del desierto en el mapa. El sitio empezó siendo un hervidero de mineros, comerciantes y buscavidas que vinieron a probar suerte… y algunos la encontraron, pero otros acabaron con más polvo que oro en los bolsillos.

Cuando la Ruta 66 empezó a rugir, Kingman se convirtió en una de esas paradas que siempre venía bien hacer. Moteles, diners y gasolineras salpicaban sus calles, y aún hoy, este pueblo de Arizona se las apaña para mantener ese rollo de carretera que mola tanto. Aquí puedes encontrarte desde un museo dedicado a la Ruta 66 hasta algún local que lleva toda la vida viendo pasar viajeros con cara de cansados y coches cubiertos de polvo.

  • Arizona Route 66 Museum: Un museo sobre la historia de la Ruta 66 en el estado. 💰 Entrada: 4$ adultos, 3$ mayores de 62 años, gratis para menores de 12 años.
  • Mr. D’z Route 66 Diner: Un diner con decoración de los años 50 y un menú clásico de hamburguesas y batidos.
Mr. D'z Diner en la Ruta 66 en Kingman, Arizona, con coches clásicos aparcados en la entrada

  • Locomotive Park: Un parque donde se exhibe una locomotora histórica de la época del salvaje oeste.
  • Mohave Museum of History and Arts: Un museo sobre la historia del condado de Mohave y su relación con la Ruta 66.
  • Mural de Kingman: Un enorme mural que representa la historia de la carretera y la conexión de la ciudad con la ruta.
  • Cool Springs Gas Station: Una antigua gasolinera restaurada, con su cartel vintage y una pequeña tienda de recuerdos. Está unas millas pasado Kingman, antes de llegar a Oatman

Oatman

Oatman es uno de esos pueblos que no te esperas y que, cuando llegas, te hace sentir que has viajado atrás en el tiempo. Perdido en las montañas de Arizona, este rincón parece sacado de una peli del oeste, con sus calles polvorientas, fachadas de madera y tiendas que venden desde recuerdos hasta sombreros de cowboy. El oro fue lo que puso a Oatman en el mapa, pero cuando las minas cerraron, estuvo a punto de desaparecer… hasta que la carretera lo rescató.

Hoy, además de su ambientazo de viejo oeste, lo que más llama la atención son los burros salvajes que se pasean como si fueran los jefes del pueblo, descendientes de los que usaban los mineros. Oatman es de esos lugares que mezclan historia, decadencia y ese punto auténtico que hace que, aunque no pensabas parar, acabes sacando la cámara y quedándote más tiempo del que imaginabas.

  • Pueblo del Oeste con burros callejeros: Aquí los burros van a su aire, paseando por el pueblo y «posando» para las fotos.
  • Oatman Hotel: Un histórico hotel donde se alojó Clark Gable en su luna de miel, con paredes cubiertas de billetes.
🐴 Cuando en Oatman se acabó el oro, los mineros dejaron allí abandonados a sus burros. Hoy podemos ver a los descendientes de aquellos.

Slider Lejano Oeste
Edificio del viejo oeste en Oatman, en plena Ruta 66
Burros paseando por Oatman en la Ruta 66
Olive Oatman Saloon en la Ruta 66
Judy's Saloon en Oatman, un clásico de la Ruta 66
Oatman, el pueblo del viejo oeste en la Ruta 66

Bienvenidos al lejano oeste

Arizona ya quedó atrás, pero este tramo de la Ruta 66 se las apaña para quedarse grabado en la memoria. El desierto fue el gran protagonista, con su aire seco, sus pueblos polvorientos y esos paisajes que parecían no acabar nunca. Aquí cada parada se sentía como un respiro bien merecido, y cada rincón tenía esa mezcla de abandono y nostalgia que hace que la carretera madre tenga tanto encanto.

Si algún día te animas a recorrer la Ruta 66, no subestimes este tramo antes de llegar a las playas de California. Puede que parezca solo arena y asfalto, pero te aseguro que deja momentos que se te quedan grabados mucho más de lo que imaginas. ¿Qué es lo que más te intriga de esta parte del viaje? Cuéntanoslo en los comentarios, que soñar con el camino es la mejor forma de empezar a recorrerlo.

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