Oklahoma es uno de esos tramos de la Ruta 66 que se disfrutan sin prisas. Aquí la carretera se estira durante kilómetros, cruzando pueblos que parecen haberse quedado anclados en el tiempo, con fachadas viejas, tiendas llenas de cacharros curiosos y lugares tan peculiares que te obligan a parar aunque no lo tuvieras en mente. Es de esos sitios donde cada parada es diferente: desde rincones llenos de objetos imposibles hasta museos que te cuentan la historia de la carretera madre como si te estuvieran contando una anécdota de viaje.
Pero lo que más engancha de Oklahoma es el ambiente. Aquí la Ruta 66 sigue siendo parte de la vida de la gente, y eso se nota en cada motel con su neón parpadeando, en las gasolineras que parecen decorados de cine y en esos gigantes que te miran desde lo alto como si estuvieran vigilando que no pierdas el rumbo. Es el tramo más largo del viaje, pero también uno de los que más historias te va a dejar en la memoria.
Índice
Miami
Tras dejar atrás Kansas, las calles de Miami te reciben con ese aire de otra época, con fachadas viejas, letreros que apenas se leen. Miami es un pueblo con mucha historia y un carácter marcado por sus raíces mineras. En sus inicios, creció gracias a la industria del plomo y el zinc, que atrajo a trabajadores en busca de oportunidades y convirtió la zona en un importante centro económico a principios del siglo XX.
- Coleman Theatre: Un majestuoso teatro de 1929, construido en estilo Art Déco, que sigue funcionando con espectáculos y visitas guiadas.
- Murales de Miami: Miami está plagado de murales, algunos con referencias a la Ruta 66, otros mas orientados a la cultura e historia de la ciudad y algunos méramente decorativos. Los tienes todos pinchando aquí.

- Miami Marathon Plant Shop: Una antigua estación de servicio de 1929 que representa la arquitectura clásica de las gasolineras de la época.
- Ribbon Road (Sidewalk Highway): Uno de los tramos más antiguos y estrechos de la Ruta 66, con apenas 3 metros de ancho.

Catoosa
Aquí te encuentras con la famosa ballena azul, una enorme estructura que parece sacada de un parque de atracciones antiguo y que lleva décadas siendo uno de los iconos más fotografiados de la carretera madre. Está rodeada de una pequeña laguna donde antiguamente la gente se bañaba, pero hoy en día el chapuzón no es opción, a no ser quieras salir del agua con tres ojos…

Tulsa

Tulsa es uno de esos lugares en la Ruta 66 que mezcla ciudad y carretera a la perfección. Sus calles están llenas de murales coloridos, viejos neones que siguen brillando y rincones que parecen sacados de otra época. Es una ciudad con una historia marcada por el auge del petróleo, que a principios del siglo XX la convirtió en una de las capitales económicas más importantes del país. Este «boom petrolero» atrajo inversores, empresarios y artistas, dejando en la ciudad un legado arquitectónico que hoy se refleja en sus impresionantes edificios art déco, que siguen siendo uno de sus grandes atractivos.
- Meadow Gold Sign: Un gran cartel de neón restaurado que se ha convertido en un símbolo de la Ruta 66 en la ciudad.
- Golden Driller: Una estatua gigante de un trabajador petrolero que mide 23 metros, reflejando la importancia del petróleo en Oklahoma.
- Cosmic Curios: Una tienda de recuerdos con dos estatuas enormes de una pareja de vaqueros espaciales en la puerta, representando el espíritu kitsch de la Ruta 66.

- Murales en Tulsa: La ciudad está llena de arte urbano que cuenta su historia y cultura. Desde el Leon Russell Mural en el Blue Dome District, que rinde homenaje al músico local, hasta The Majestic, un mural de realidad aumentada en el Deco District que cobra vida con tu móvil.

Sapulpa
Su origen está ligado al ferrocarril y la industria del vidrio, que durante años fueron el motor de la ciudad. Sus calles conservan ese aire de otra época, con viejas gasolineras, carteles antiguos y fachadas que parecen sacadas de una postal del siglo pasado. Aquí encontramos el museo Heart Of Route 66, con su buena dosis de recuerdos de la carretera madre, pero lo que de verdad se lleva el protagonismo es su enorme bomba de gasolina, que se planta fuera como si estuviera vigilando que nadie pase de largo.
Seaba Station
El Seaba Station Motorcycle Museum es un antiguo taller de 1921 se ha convertido en un museo repleto de motos clásicas. Si te van las motos, este sitio es un acierto; y si no, la parada merece la pena igual.

Arcadia

Arcadia nació a finales del siglo XIX y creció como un pequeño pueblo agrícola gracias a sus tierras fértiles y a la llegada del tren, que puso en marcha el comercio en la zona. Durante años, el algodón, el maíz y otros cultivos fueron el motor del pueblo
- Pops 66 Soda Ranch: Un restaurante y tienda de refrescos con una botella de neón gigante en la entrada, donde puedes probar más de 700 tipos de sodas de todo el mundo.
- OK County 66: Un pequeño parque temático de la Ruta 66, con réplicas de edificios y señales de la carretera.
- Red Round Bar: un antiguo granero rojo con forma redonda que lleva en pie desde 1898
Edmond
Nació como una parada clave en la línea del Santa Fe Railroad a finales del siglo XIX, lo que impulsó su crecimiento como un importante centro agrícola y comercial. En Edmond hicimos noche para descansar y disfrutar de la gastronomía local, lo que vienen siendo perritos y hamburguesas, todo hay que decirlo. Pero si vas buscando Ruta 66 allí, todo lo que hay que ver son algunos murales, fin.
El Reno
Su origen está ligado al ferrocarril, que llegó a finales del siglo XIX y convirtió la zona en un punto clave para el comercio y el transporte de ganado. En El Reno se celebra cada año el Fried Onion Burger Day Festival, un evento en el que se cocinan hamburguesas gigantes con cebolla frita en enormes planchas al aire libre, en honor a una receta que nació durante la Gran Depresión para hacer que la carne cundiera más.
Además, El Reno también es conocido por su histórico Fort Reno, una antigua base militar que jugó un papel importante en la protección del territorio en sus primeros años. Hoy en día, el fuerte es un museo que cuenta la historia militar de la región y sus vínculos con la comunidad local.

- Sid’s Diner: Un auténtico diner con las onion burgers más famosas de la Ruta 66.
- Route 66 Sign: Un gran logo de la carretera convertido en monumento, ideal para una foto.
- Murales en El Reno: La ciudad cuenta con murales que reflejan su historia y conexión con la Ruta 66, como los que adornan las estructuras del puente donde la Ruta 66 pasa bajo las vías del ferrocarril Rock Island.
Clinton
En Clinton la estrella indiscutible de la Ruta 66 es el Oklahoma Route 66 Museum. Es uno de esos museos que te cuenta la historia de la carretera madre de una forma que engancha, con salas temáticas que te llevan por cada época de la ruta, desde sus primeros días hasta el boom de los neones y los moteles clásicos. Es de esos sitios que, más que enseñarte cosas, te meten de lleno en el viaje.

Elk City
Para entender la historia de la Ruta 66 en Oklahoma, Elk City es una parada obligada. El National Route 66 Museum es uno de esos lugares que te mete de lleno en la historia de la carretera madre. Más que un museo, es una experiencia que te lleva por gasolineras antiguas, talleres, moteles y una calle completa que parece sacada de los años dorados de la Ruta 66. Cada rincón está pensado para que sientas cómo era viajar por esta legendaria carretera en sus mejores tiempos, rodeado de carteles vintage, coches clásicos y un montón de recuerdos que te transportan al pasado.

Pero el museo no se queda solo en la Ruta 66. En el mismo complejo puedes visitar el Farm & Ranch Museum, que muestra la vida agrícola en Oklahoma, el Blacksmith Museum, que homenajea a los antiguos herreros, y el Old Town Museum, una casa victoriana que recrea escenas cotidianas del viejo oeste. Si sólo pudieses visitar un museo en la ruta, para nosotros debería ser éste.

Erick
El Sandhill Curiosity Shop, en Erick, Oklahoma, es uno de esos lugares en la Ruta 66 que no se parecen a nada más. No es una tienda normal ni un museo al uso, es más bien un caos encantador lleno de carteles antiguos, recuerdos de la carretera madre y cacharros de todo tipo que parecen amontonados sin orden… pero que juntos crean un ambiente único.
Lo que realmente hace especial este sitio es la energía que se respira dentro, gracias a su excéntrico propietario, que se ha ganado fama por recibir a los viajeros con música, risas y anécdotas que te atrapan más de lo que esperabas.
Texola
Texola es prácticamente un pueblo fantasma, testimonio de cómo la autopista afectó a la Ruta 66, pero siempre nos quedará para en Tumbleweed Grill, un pequeño restaurante de carretera donde puedes firmar la bandera de tu país, dejando tu huella en la historia de la Ruta 66.

Oklahoma ya quedó atrás, pero es de esos tramos de la Ruta 66 que se quedan en la memoria. Las tiendas llenas de cacharros, los museos que contaban la historia de la ruta como si te la estuviera explicando alguien que la vivió y esas figuras gigantes que parecían vigilarnos desde lo alto. Pero ahora toca seguir rodando, porque más adelante espera Texas, y allí la carretera vuelve a cambiar por completo.
¿Te has imaginado alguna vez rodando por la Ruta 66 en Oklahoma? Este tramo tiene fama de ser el más largo del viaje, pero también esconde un montón de rincones que te pillan por sorpresa. ¿Qué crees que te encontrarías en este pedazo de carretera? Cuéntanoslo en los comentarios, que todo gran viaje empieza dejando volar la imaginación.

