Si tienes ganas de lanzarte a la carretera y recorrer Bélgica a tu aire, disfrutando de sus ciudades de cuento, paisajes otoñales y buena comida, este roadtrip es la opción perfecta. Durante cuatro días, nos movimos de entre Valonia y Flandes para terminar en Bruselas. Vimos castillos medievales, canales de postal y descubriendo rincones que sorprenden más de lo que esperábamos.
Índice
Cómo llegar a Bruselas desde España
Para empezar la aventura, hay varias opciones para volar a Bruselas. Los aeropuertos principales son Brussels Zaventem (BRU) y Brussels Charleroi (CRL). Nosotros volamos desde Madrid a Charleroi, que suele ser la opción más barata con aerolíneas low cost a Bélgica. Desde allí, alquilamos un coche para movernos con total libertad. Otra opción es volar a Zaventem, que está más cerca de la ciudad, pero los coches de alquiler suelen salir más caros. Si prefieres no conducir, desde ambos aeropuertos hay trenes y autobuses que te dejan en el centro de Bruselas en menos de una hora.

Día 1: De Charleroi a Namur y Dinant
Nada más aterrizar en Charleroi y recoger el coche, arrancamos hacia Namur, que está a solo 35 km. Namur no es la ciudad más turística de Bélgica, pero tiene un encanto tranquilo, con un casco antiguo bonito y una ciudadela con vistas de escándalo. Llegamos justo para la hora de comer y aprovechamos para probar las primeras frites belgas, que por algo tienen fama.
Después de comer, subimos a la Ciudadela de Namur, que es el punto fuerte de la ciudad. Pasear por sus murallas, ver el río desde arriba y respirar ese aire de historia nos pareció un buen arranque para el viaje.

Qué ver en Namur
- Ciudadela de Namur
- Catedral de San Albano
- Centro histórico y Plaza de Armas

Por la tarde, seguimos la carretera bordeando el río Mosa, el más importante de Bélgica, y aquí el otoño nos regaló uno de esos paisajes que te hacen frenar para sacar fotos cada dos por tres. A 30 km de Namur, llegamos a Dinant, ya con el cielo oscureciendo, lo que hizo que la primera imagen de la ciudad fuera aún más impresionante. Paseamos por la orilla del río, viendo la catedral iluminada reflejándose en el agua, y nos preparamos para explorarla al día siguiente.
Día 2: De Dinant a Brujas

Por la mañana, nos dedicamos a conocer Dinant, que es pequeña y se recorre bastante rápido. Pero ojo, porque su ubicación entre el río y los acantilados la convierte en una de las ciudades más fotogénicas de Bélgica. Subimos a la ciudadela, cruzamos el puente decorado con saxofones (porque aquí nació Adolphe Sax, el inventor del saxofón) y disfrutamos del ambiente relajado.
Qué ver en Dinant
- Ciudadela de Dinant
- Colegiata de Nuestra Señora
- Puente Charles de Gaulle y los saxofones
Después de la visita, tocaba un buen tramo de carretera. Nos esperaban 180 km hasta Brujas, lo que nos llevó unas dos horas. Llegamos a la hora de comer y por la tarde nos dedicamos a perdernos por la ciudad, que es puro cuento. Canales, casas medievales y ese aire de ciudad detenida en el tiempo hacen que Brujas sea de esos sitios que no decepcionan.

Qué ver en Brujas
- Grote Markt y el Belfort
- Rozenhoedkaai
- Beguinaje de Brujas
Día 3: De Brujas a Gante y Bruselas
Madrugamos para aprovechar las últimas horas en Brujas, recorriendo sus calles con la tranquilidad de la mañana. A mediodía, pusimos rumbo a Gante, que está a solo 50 km y se llega en unos 40 minutos.
Gante tiene un rollo totalmente distinto a Brujas. Es más animada, más auténtica y con un ambiente estudiantil que le da mucha vida. Entre castillos, canales y su impresionante catedral, es una ciudad que sorprende desde el minuto uno.

Qué ver en Gante
- Castillo de los Condes de Flandes
- Catedral de San Bavón
- Puente de San Miguel
Nos quedamos hasta que cayó la noche para ver la ciudad iluminada, y después nos fuimos directos a Bruselas, que está a 55 km. Llegamos con tiempo para dar un paseo por el centro y ver la Grand Place iluminada, que de noche es aún más impresionante.

Día 4: Descubriendo Bruselas antes de volver a casa
El último día lo dedicamos por completo a Bruselas, conociendo sus rincones más icónicos, desde el Atomium hasta los murales de cómic que decoran sus calles. No es una ciudad que enamore a primera vista, pero tiene un montón de lugares interesantes que merecen la pena.
Qué ver en Bruselas
- Grand Place
- Atomium
- Barrio Europeo
Por la tarde, aprovechamos para hacer algunas compras (sí, chocolate) antes de devolver el coche en Charleroi y tomar el vuelo de regreso a Madrid.

Consejos para viajar por Bélgica
- Otoño es una época perfecta para recorrer Bélgica, con los colores del paisaje haciendo que cada trayecto en carretera sea una pasada.
- Madrugar es clave para aprovechar al máximo el tiempo y ver cada ciudad con menos gente.
- Busca hoteles con parking. Muchas ciudades tienen calles estrechas y pocas opciones para aparcar en el centro.
- Si quieres ahorrar en alojamiento, quédate en hoteles que no estén en pleno centro. Las ciudades son pequeñas (excepto Bruselas), y en pocos minutos estarás en el casco histórico.
- Conducir en Bélgica es una gozada. Las carreteras están en perfecto estado y no hay peajes, así que moverse en coche es cómodo y económico.

Qué comer en Bélgica
Bélgica tiene un repertorio gastronómico que no se queda solo en los gofres y el chocolate. En este viaje probamos las míticas frites belgas con salsas de todo tipo, los moules-frites (mejillones con patatas), la carbonnade flamande (estofado de ternera a la cerveza) y, por supuesto, las cervezas belgas, que aquí son casi una religión. Nosotros no somos especialmente cerveceros, pero sabemos que para muchos, Bélgica es el paraíso de la cerveza, con más variedad de la que se puede imaginar.

Este roadtrip de cuatro días nos permitió descubrir lo mejor de Bélgica, combinando ciudades medievales con la vibrante capital. Si tienes más tiempo, podrías añadir alguna parada extra, pero si buscas un viaje variado, con historia, paisajes y buena comida, este recorrido es perfecto.
Si quieres más información sobre cada una de las ciudades, en el blog tienes posts detallados sobre cada una de ellas. Y ahora cuéntanos, ¿has hecho un viaje similar? ¿Cuál fue tu ciudad favorita? Te leemos en los comentarios.

