Visitar Rochefort-en-Terre es parada obligatoria tanto en tú viaje a Bretaña como si estás por la zona. No te arrepentirás para nada porque este es considerado por los franceses el pueblo más bonito de Francia y después de nuestra visita te podemos asegurar que no les faltan razones.
Pisar Rochefort-en-Terre es viajar a la Edad Media y si lo haces en primavera te gustará mucho más ya que sus calles se decoran con flores preparándose para el concurso anual. Rochefort-en-Terre tiene tres distinciones que se otorgan a ciertos pueblos franceses. «Petite Cité de Caractère«, «Les Plus Beaux Villages de France» y «Village Fleuri«.

Un poco de historia sobre Rochefort-en-Terre
Rochefort-en-Terre surgió en la Edad Media como pequeño feudo amurallado, con su castillo vigilando el valle del Auray. Hasta el siglo XVIII se mantuvo como plaza fortificada de importancia local, ligada a señores y comerciantes que aprovechaban su posición estratégica.
A finales del XIX, el pintor americano Alfred Klots quedó prendado de su aire medieval y su paleta de tejados rojizos, y puso en marcha la primera gran restauración del pueblo. Ese impulso artístico atrajo a más creadores y coleccionistas, transformando Rochefort-en-Terre en refugio bohemio y punto de encuentro cultural.
Hoy sus callejuelas empedradas, las casas de granito adornadas con flores y las ruinas del castillo recuerdan ese pasado defensivo y artístico. Reconocido como “uno de los Pueblos Más Bonitos de Francia”, Rochefort-en-Terre combina historia, arte y encanto rural en cada rincón.

Rochefort-en-Terre en autocaravana
Para visitar Rochefort-en-Terre en autocaravana lo tienes fácil, ya que justo en la entrada, antes de llegar a la parte alta del pueblo donde se ubica la capilla de San Miguel, tienes un aparcamiento destinado para autocaravanas, es de pago cuesta el día 5 euros y aunque es bastante grande, en temporadas altas como no vayas a primera hora puedes tener difícil encontrar hueco.
Si quieres, en este aparcamiento puedes pasar la noche ya que previo pago está permitida la pernocta. Lo bueno de viajar en temporada baja como hacemos nosotros es que no hay problema de aparcamiento, no tuvimos que usar este aparcamiento ya que en la plaza había sitio y aunque es también zona de pago te permite seleccionar menos horas y el precio es bastante económico.



Qué ver
El acceso al casco histórico en temporadas altas se cierra para convertirlo en zona peatonal y sólo se permite el paso de locales. Rochefort-en-Terre es un pueblo pequeño, lo mejor es que lo visites tranquilamente, paseando y disfrutando de sus casas y edificios en las que encontrarás pequeñas tiendas de anticuarios y artesania. A lo largo de tú paseo te encontrarás con rincones maravillosos, como la famosa Place du Puits (Plaza del pozo), el lavadero municipal del S.XVI o la colegiata de Notre Dame-de-la-Tronchaye construida en una tremenda cuesta. Si tenemos que elegir nuestro rincón favorito de Rochefort-en-Terre sin lugar a duda es el castillo, con sus murallas y sus jardines de cuento.

El castillo de Rochefort-en-Terre ha sufrido varias remodelaciones durante su historia aunque la que vemos ahora se la debemos al artista norteamericano Alfred Klots que lo compro a principios del siglo pasado. Alfred Klots influyó enormemente en Rochefort-en-Terre, haciendo que artistas y anticuarios se instalasen en sus calles y organizando un concurso de decoración floral entre sus vecinos (tipo patios de Córdoba en España) que a día de hoy sigue teniendo gran acogida y repercusión incluso a nivel nacional.

Si quieres comer algo te recomendamos los gofres, ya que dicen que tanto dulces como salados los hacen buenisimos. Nosotros no pudimos probarlos porque estaba prácticamente todo cerrado. Si decides visitar Bretaña entre los meses de enero y febrero tienes que tener en cuenta que te vas a encontrar gran cantidad de negocios y atracciones cerradas. El motivo es que después de las vacaciones de navidad suelen coger las suyas y no vuelven a abrir hasta mediados de febrero o incluso principios de marzo.

