Roma es una de las ciudades más fascinantes del mundo y un destino que combina historia, arte y vida callejera como ningún otro. Conocida como la Ciudad Eterna, fue el corazón del Imperio Romano y más tarde uno de los grandes centros del Renacimiento y la Iglesia Católica. Recorrer Roma es caminar entre ruinas milenarias, basílicas imponentes, fuentes monumentales y plazas que siguen siendo el alma de la ciudad. Visitarla es sumergirse en más de dos mil años de historia, pero también disfrutar de la gastronomía italiana, los barrios con carácter y ese caos encantador que solo Roma sabe ofrecer.
🏙️ Roma es la capital de Italia. La ciudad tiene aproximadamente 2,87 millones de habitantes, y su área metropolitana supera los 4,3 millones.
💰 La moneda oficial es el euro (€).
🔌 En Roma se utilizan enchufes de tipo C y F, con una tensión de 230 V y una frecuencia de 50 Hz.
🌦️ Clima mediterráneo: veranos calurosos y secos (medias de 22–31 °C) e inviernos suaves y húmedos (medias de 3–12 °C), con lluvias concentradas en otoño e invierno.
🛂 Los ciudadanos españoles pueden ingresar sin visado al formar parte de la zona Schengen, presentando DNI o pasaporte válido.
👑 Italia es una república parlamentaria con presidente como jefe de Estado y primer ministro como jefe de Gobierno.
✝️ La religión predominante es el cristianismo, especialmente el catolicismo, reflejado en su patrimonio histórico y cultural.
Índice
Un poco de historia sobre Roma
La historia de Roma comienza con una leyenda: Rómulo y Remo, amamantados por una loba, fundaron la ciudad en el año 753 a.C. Más allá del mito, Roma creció rápidamente hasta convertirse en el centro político, militar y cultural del mundo antiguo. Fue capital del Imperio Romano, uno de los más extensos y duraderos de la historia, y dejó como herencia monumentos y estructuras que todavía hoy marcan el trazado de la ciudad.
Con la caída del imperio en el siglo V, Roma pasó a ser sede del poder papal y centro espiritual del cristianismo. Durante el Renacimiento y el Barroco, artistas como Miguel Ángel, Bernini o Rafael transformaron la ciudad en una joya arquitectónica y artística. Hoy es una ciudad donde conviven ruinas romanas, palacios renacentistas, plazas barrocas y una vida urbana vibrante. Cada rincón cuenta parte de su historia, y basta con pasear para entender por qué la llaman la Ciudad Eterna.

Cómo llegar a Roma
Llegar desde España es muy fácil, gracias a la gran cantidad de vuelos directos diarios. Hay conexiones desde casi todas las grandes ciudades españolas, y también desde otras más pequeñas si te organizas con tiempo. La forma más habitual de llegar es en avión. Desde Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga, Sevilla, Bilbao o Palma de Mallorca salen vuelos diarios hacia los dos aeropuertos principales de la ciudad:
- Fiumicino (Leonardo da Vinci): el aeropuerto principal de Roma, situado a unos 30 km del centro. Desde allí puedes llegar al centro en tren (Leonardo Express o regional), autobús o taxi.
- Ciampino: más pequeño y con vuelos low cost. Está a unos 15 km del centro de Roma y también cuenta con conexión en autobús o traslado privado.
Si reservas con antelación, puedes encontrar billetes por menos de 50 € ida y vuelta, sobre todo con aerolíneas como Ryanair, Vueling, EasyJet o Iberia Express.
Cómo moverse por Roma
Roma tiene una red de transporte público bastante completa, gestionada por la empresa ATAC. Incluye metro, autobuses, tranvías y trenes suburbanos, y con un solo billete puedes usar varios de ellos durante un tiempo determinado.
Tipos de billetes y abonos
- BIT (Billete Integrado a Tiempo): Válido por 100 minutos desde que lo validas. Puedes usar metro, bus y tranvía con ese mismo billete (solo un viaje en metro por billete).
- Roma 24H, 48H, 72H: Son pases turísticos de 1, 2 o 3 días con viajes ilimitados.
- CIS (abono semanal): Válido durante 7 días consecutivos. Ideal si vas a quedarte más tiempo o moverte mucho.
Puedes comprarlos en estaciones de metro, máquinas automáticas, estancos (tabacchi) y quioscos.
Metro
El metro tiene tres líneas:
- Línea A (naranja): pasa por Termini, Spagna (Plaza de España), y Ottaviano (cerca del Vaticano).
- Línea B (azul): conecta con el Coliseo, Circo Massimo y también con Termini.
- Línea C (verde): en expansión, conecta la zona este de Roma.
Horarios: de 5:30 a 23:30 entre semana y hasta la 1:30 los viernes y sábados.
Autobuses y tranvías
Son útiles para llegar a zonas donde no llega el metro. Circulan entre las 5:30 y medianoche, aunque hay líneas nocturnas (con la letra “N”) que funcionan fuera de ese horario. Algunos van realmente llenos, así que prepárate para ir de pie.
Trenes suburbanos (FL)
Sirven para moverte a zonas más alejadas o al aeropuerto de Fiumicino. Por ejemplo:
- FL1: conecta con el aeropuerto y estaciones como Trastevere o Tiburtina.
- FL3 y FL5: conectan Roma con otras zonas periféricas o pueblos cercanos.
Consejos básicos
- Valida siempre tu billete. Hay máquinas amarillas en buses y estaciones. Si no lo haces, te puede caer multa.
- Usa apps de transporte o mapas del metro. Te ahorran tiempo y te ayudan a calcular mejor las combinaciones.
- Ojo con los carteristas. En estaciones grandes y autobuses llenos, vigila tus cosas.
Dónde alojarse en Roma
Roma es enorme, así que elegir bien la zona donde dormir es clave para no pasarte el viaje en metro o caminando hasta reventar. Aquí van las zonas más prácticas, según el tipo de viaje que tengas en mente:
- Centro histórico (Pantheon, Piazza Navona, Campo de’ Fiori): Si quieres estar en el corazón de la ciudad, esta es la zona. Todo está cerca: monumentos, restaurantes, calles con encanto y mucha vida. Eso sí, suele ser más caro, y hay que revisar bien el alojamiento porque no todo vale lo que cuesta.
- Trastevere: Nuestra elección, más alternativo, con callejuelas empedradas y muchísimo ambiente. Por el día es tranquilo, por la noche se llena de terrazas y locales con buen rollo. Está muy cerca del centro, pero sin tanto turista.

- Termini y alrededores: La estación central de trenes. Hay muchos hoteles baratos, pero no es la zona más bonita ni la más agradable. Aun así, es práctica si solo estás de paso o quieres ahorrar en alojamiento.
- Monti : Está al lado del Coliseo, tiene restaurantes muy bien de precio, tiendas curiosas y ambiente local. Lo bueno: puedes ir andando a casi todo.
- Prati (cerca del Vaticano): Ideal si tu plan incluye el Vaticano y quieres una zona más tranquila. Está bien conectada, tiene buenos restaurantes y hoteles más modernos. No es tan céntrica como otras, pero se compensa con comodidad y menos agobio.
Qué ver en Roma
Roma es un museo al aire libre. Te giras y hay una ruina, una iglesia, una plaza o una fuente. Pero entre tanto monumento, hay algunos que son sí o sí. No porque estén en todas las guías, sino porque, una vez allí, entiendes por qué han pasado siglos, siguen siendo el alma de la ciudad y si no los visitas no podrás decir que has estado en Roma

- Coliseo: No es solo un icono. Es el sitio donde todo el mundo se planta por primera vez y dice: “Vale, ahora sí estoy en Roma”. Construido en el año 80 d.C., este anfiteatro podía acoger a más de 50.000 personas para ver espectáculos de gladiadores, batallas navales y todo tipo de entretenimiento público. Si entras (y deberías), pilla la entrada que incluye el Foro Romano y el Monte Palatino. Es la trilogía perfecta para entender cómo funcionaba Roma en su época más bestia.
- Fontana di Trevi: No importa cuántas fotos hayas visto: verla en persona te impresiona igual. Es una obra barroca enorme, donde el agua fluye en medio de esculturas mitológicas y turistas que no paran de hacerse selfies. Lo de tirar la moneda al agua es tradición, pero si no vas muy pronto o muy tarde, prepárate para compartir el momento con medio planeta. Aun así, es mágica.

- Panteón: no de los edificios mejor conservados del mundo antiguo. Y eso no es exageración. Su cúpula de casi 44 metros de diámetro es todavía un prodigio arquitectónico. Entrar y mirar hacia arriba por el óculo (el agujero central) es uno de esos momentos que se te quedan. Se construyó como templo pagano y hoy es iglesia, pero sigue teniendo esa presencia que te hace bajar el volumen sin darte cuenta.
- Piazza Navona: Un antiguo estadio romano reconvertido en una de las plazas más bonitas de Roma. Lo que antes fue arena para espectáculos atléticos, hoy es una plaza barroca con tres fuentes, cafés, artistas callejeros y turistas que se quedan pegados al suelo con la vista en alto. La fuente central, de los Cuatro Ríos, es obra de Bernini. Y si estás por allí al anochecer, con las luces encendidas, entiendes por qué esta ciudad no necesita filtros.
- Basílica de San Pedro: Está en el Vaticano, sí, pero no se puede hablar de Roma sin ella. Es la iglesia más grande del mundo y una de las más espectaculares. Subir a la cúpula no es fácil (más de 300 escalones si no coges el ascensor hasta la mitad), pero la vista desde arriba sobre la Plaza de San Pedro es una de las mejores de toda la ciudad. Dentro, la Piedad de Miguel Ángel y el baldaquino de Bernini son solo dos razones para entrar con calma.

- Museos Vaticanos y Capilla Sixtina: Es una de las colecciones de arte más importantes del mundo. Punto. Tienes kilómetros de pasillos con esculturas romanas, tapices, estancias decoradas por Rafael y, al final, la Capilla Sixtina. Todo el mundo mira al techo, claro, buscando la escena de la Creación de Adán. Pero lo que hay alrededor también te deja en silencio. Si vas, reserva sí o sí, porque las colas pueden ser tan eternas como la propia Roma.
- Plaza de España y escalinata: Otro de esos lugares que sale en todas las postales. La escalinata monumental sube hasta la iglesia de Trinità dei Monti, y desde arriba tienes una vista chula de la Via dei Condotti. Por la tarde suele estar hasta arriba, pero si vas temprano, puedes tenerla casi para ti. Es un buen lugar para parar un rato entre visita y visita.
- Castillo de Sant’Angelo: Empezó siendo un mausoleo romano, luego fue fortaleza papal, prisión y refugio. Hoy es museo y uno de los mejores miradores de la ciudad. Puedes recorrer sus pasillos, ver las salas históricas y salir a la terraza para tener una vista directa del Vaticano y del Tíber. No está en todas las listas top, pero si te va la historia mezclada con buenas vistas, es una visita de las que sorprenden.
- Campo de’ Fiori y alrededores: De día es un mercado con frutas, verduras, flores y mucho ambiente local. De noche, se convierte en una de las zonas con más vidilla de Roma para cenar o tomar algo. No es un “monumento” como tal, pero es uno de esos lugares donde la ciudad respira. Ideal para sentarte, pedir algo simple y mirar cómo se mueve la vida romana sin necesidad de moverte tú.
Otros lugares que ver en Roma
La capital de Italia tiene un problema, y es que le pegas una patada a una piedra e igual descubres una iglesia del siglo X… Toda la ciudad está llena de monumentos y lugares históricos, así que hacer una selección de los «menos» importantes es casi una cuestión de gustos personales mas que de importancia, porque todo la tiene. Aun así, estos son los que mas nos gustaron en nuestro paseo por Roma.
- Termas de Caracalla: Un complejo termal gigantesco del siglo III. Solo por imaginar cómo era esto en su época ya vale la visita. Además, está menos masificado que otros puntos históricos.
- Trastevere de día: Aunque es famoso por su ambiente nocturno, de día tiene otro encanto. Callejuelas tranquilas, ropa tendida, iglesias escondidas y alguna trattoria que te cambia el día.
- Villa Borghese y su galería: Un parque enorme en medio de Roma, ideal para desconectar. Si reservas con tiempo, puedes entrar a la Galería Borghese, que tiene obras de Bernini, Caravaggio o Rafael. Poco conocida, pero brutal.
- Basílica de San Clemente: Una iglesia que es tres niveles de historia en uno: del siglo XII, sobre otra del siglo IV, sobre una casa romana del siglo I. Perfecta para entender cómo se construye Roma: capa sobre capa.
- Aventino y la cerradura: En la colina del Aventino está la famosa cerradura del Priorato de los Caballeros de Malta. Miras por el ojo y ves la cúpula de San Pedro perfectamente encuadrada. Suena a truco, pero es mágico.
- Boca della Verità: Una cara de piedra con fama de detector de mentiras desde la época medieval. Está en la entrada de la iglesia de Santa Maria in Cosmedin. ¿Leyenda o tradición? Tú decides si metes la mano.
- Catacumbas de Roma: Hay varias repartidas por las afueras, como las de San Sebastián o San Calixto. Son pasadizos subterráneos donde enterraban a los primeros cristianos. No apto para claustrofóbicos, pero muy interesante si te va la historia menos luminosa de Roma.
- Vía Appia Antica: Una de las calzadas romanas más antiguas. Puedes recorrerla en bici o caminando y encontrarte con acueductos, catacumbas y paisajes que no parecen de ciudad.
Las iglesias de Roma
Nosotros somos cero religiosos, pero Roma no se entiende sin sus iglesias. Hay más de 900 repartidas por la ciudad, y aunque no hace falta entrar a todas, algunas son auténticas joyas del arte y la historia. Son gratis (o casi), te salvan del calor en verano y muchas veces esconden más que cualquier museo.

- San Giovanni in Laterano: La catedral oficial de Roma. Sí, más que San Pedro. Majestuosa por fuera y aún más impresionante por dentro. Es la sede del Papa como obispo de Roma, y una de las basílicas más antiguas.
- Santa Maria Maggiore: Una de las grandes basílicas romanas. Tiene mosaicos paleocristianos, un techo dorado y una cripta con reliquias.
- Santa Maria in Trastevere: En pleno Trastevere, esta iglesia tiene unos mosaicos dorados que brillan incluso con nubes. Es una de las más antiguas de Roma y tiene muchísimo encanto. Ideal para cerrar el paseo por el barrio.
- San Pietro in Vincoli: Muy cerca del Coliseo y poco conocida para lo que guarda: el Moisés de Miguel Ángel. Solo por ver la escultura ya merece la caminata.
- Chiesa del Gesù: Una joya del barroco romano. Si te flipa mirar al techo y pensar “¿cómo narices pintaron esto?”, esta iglesia es tu sitio. Poco turística, muy sorprendente.
Qué comer en Roma
Roma no es solo historia y monumentos: es pasta, es pizza, es olor a espresso en la calle. Si vas a hacer cola para algo, que sea para comer bien. Aquí van los platos que tienes que probar para una dieta 100% romana.


- Carbonara: La auténtica romana se hace con huevo, pecorino, guanciale y pimienta. Nada de nata. Si lleva crema, sal corriendo.
- Cacio e pepe: Sencilla y perfecta. Solo queso (pecorino romano) y pimienta. Si está bien hecha, se convierte en adicción.
- Amatriciana: Tomate, pecorino y guanciale. Otra de las salsas míticas romanas, con sabor potente.
- Supplì: Una bola de arroz rebozada y frita, con queso fundido dentro. Perfecta para comer de pie o mientras haces tiempo entre visitas.
- Pizza al taglio: Pizza por porciones. La ves tras el cristal, señalas lo que quieres, y la cortan al peso. Es rápida, buena y barata.
- Carciofi alla giudia: Alcachofas fritas al estilo judío romano. Crujientes, saladas, sabrosas. Solo en temporada (invierno–primavera).
Roma es de esas ciudades que no se recorren, se viven. Puedes hacerte una lista de monumentos, rutas, iglesias, platos o plazas… pero al final, lo que te llevas es ese caos organizado, ese café en vaso pequeño que te salva la mañana, ese callejón que no buscabas y te regaló una foto brutal.
¿Estás planeando tu primer viaje a Roma?
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