Si en nuestra ruta por los Balcanes la Rubia tenía clara una parada, era esta: la base aérea de Željava, una antigua base aérea abandonada que durante la Guerra Fría tuvo una enorme importancia para el Ejército yugoslavo y cuya construcción se llevó a cabo bajo el más absoluto secreto.
Cuando Yugoslavia comenzó a desintegrarse, el Ejército yugoslavo destruyó sus pistas y voló parte de los túneles antes de abandonarla, evitando así que las fuerzas croatas o bosnias pudiesen volver a utilizarla.
A día de hoy, la parte más visitada de la base aérea de Željava se encuentra en Croacia, muy cerquita de la frontera con Bosnia y Herzegovina. Si te gustan los lugares abandonados, te aseguramos que este te va a encantar porque todavía conserva suficientes instalaciones como para hacerte una idea de lo que llegó a ser. Sus pistas, hangares y túneles te trasladan a una época no tan lejana en la que la tensión ante el posible estallido de una guerra nuclear que nunca llegó a producirse se respiraba en cada rincón.
También puedes encontrar su nombre escrito como Zeljava, sin la Ž, pero estamos hablando del mismo lugar.
Índice
Historia de la base aérea de Željava
Antes de nada, un poco de historia. Hasta su desintegración, Yugoslavia estaba formada por seis repúblicas socialistas: Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Serbia, Montenegro y Macedonia, actualmente Macedonia del Norte.
La Guerra Fría fue un enfrentamiento político, económico, social e ideológico entre Estados Unidos y la Unión Soviética que se prolongó desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta 1991. Para que nos entendamos, durante este periodo las dos potencias querían demostrarle a la otra quién la tenía más grande, militarmente hablando, y se dedicaron a construir armas, refugios y bases secretas para estar preparadas por lo que pudiese pasar.
La historia de Željava en cinco fechas
De un proyecto militar ultrasecreto a uno de los lugares abandonados más impresionantes de la antigua Yugoslavia.
- 1948 Se plantea el proyecto
Tras la ruptura de Tito con Stalin comienza a plantearse una gran instalación aérea protegida y excavada bajo una montaña.
- 1956–57 Comienzan las obras
Arrancan las grandes obras del complejo militar secreto conocido como Objekat 505.
- 1968 Entra en servicio
Željava comienza a operar como una de las instalaciones estratégicas de la defensa aérea yugoslava.
- 1991 Comienza la destrucción
Con las guerras yugoslavas, la base vuelve a tener actividad militar y sus pistas comienzan a ser inutilizadas durante la retirada.
- 1992 Destrucción del complejo
Grandes cargas explosivas destruyen buena parte de las galerías subterráneas y Željava queda definitivamente abandonada.
Afortunadamente, el enfrentamiento directo nunca llegó a producirse y la Guerra Fría quedó en un periodo de muchísima tensión que tuvo al mundo entero con el alma en vilo.
Pero aquí hay una cosa importante: Yugoslavia no formaba parte de la Unión Soviética. Allí gobernaba Josip Broz Tito, un dictador que había roto relaciones con Stalin en 1948 y que no quería ponerse completamente del lado soviético ni del estadounidense. Como se fiaba más bien poco de los dos bloques, decidió que construir una base aérea secreta, subterránea y capaz de resistir un ataque nuclear podía ser una idea estupenda por lo que pudiera pasar.
Y aquí es cuando surge Željava.

Objekat 505: una base secreta excavada en una montaña
El proyecto comenzó a gestarse después de la ruptura de Tito con Stalin y las grandes obras se desarrollaron principalmente entre finales de los años cincuenta y 1968, cuando la base entró oficialmente en funcionamiento.
Su nombre en clave era Objekat Klek 505, aunque con el tiempo terminó siendo conocida como base aérea de Željava o base aérea de Bihać.
Su ubicación no fue elegida por casualidad. Se encontraba en el interior de Yugoslavia, junto a la ciudad de Bihać, y aprovechaba la montaña de Plješevica para ocultar y proteger buena parte de sus instalaciones.
Dentro de la montaña se construyeron aproximadamente tres kilómetros y medio de galerías capaces de albergar decenas de aviones de combate MiG-21. También había talleres, almacenes, depósitos de combustible, generadores eléctricos, puestos de mando y todo lo necesario para que cientos de militares pudiesen continuar trabajando durante semanas aunque el exterior estuviese siendo atacado.
Las cuatro entradas al complejo estaban protegidas por enormes puertas blindadas y presurizadas de unas cien toneladas. Además, la base había sido diseñada para resistir el impacto de una bomba nuclear de 20 kilotones, una potencia similar a la de la bomba lanzada sobre Nagasaki.

En la parte más alta de la montaña se encontraba el radar encargado de vigilar buena parte del espacio aéreo yugoslavo, mientras que en el exterior cinco pistas permitían que los aviones entrasen y saliesen directamente de los túneles.
Eso sí, lo de mantenerla completamente en secreto no salió del todo bien. En 1968 un satélite estadounidense ya había fotografiado el aeródromo y un informe de inteligencia desclasificado describía las entradas excavadas en la montaña y las pistas que conducían hasta ellas. Secreta, secreta… ya no era tanto.
Durante más de veinte años, Željava fue una pieza fundamental del sistema defensivo de Yugoslavia, aunque el ataque nuclear para el que había sido construida nunca llegó a producirse.
¿Por qué fue abandonada la base de Željava?
Lo que sí llegó fue la desintegración de Yugoslavia. Al comenzar las guerras yugoslavas, la base volvió a tener una intensa actividad militar, pero su ubicación junto a las actuales fronteras de Croacia y Bosnia terminó convirtiéndose en un problema.
Durante la retirada del Ejército Popular Yugoslavo se inutilizaron las pistas para impedir que la base pudiese seguir utilizándose. En 1992 la destrucción se completó con una enorme voladura en el interior del complejo subterráneo: se detonaron decenas de toneladas de explosivos que destrozaron buena parte de las galerías y dejaron Željava abandonada tal y como la encontramos hoy.

¿Se puede visitar la base aérea de Željava?
Actualmente, la base aérea de Željava puede visitarse por libre y no existe una taquilla ni una entrada oficial. Puedes recorrer las pistas, visitar las instalaciones exteriores y acercarte hasta las entradas de los túneles.
También existen visitas guiadas de unas dos horas que se adentran varios kilómetros en el complejo subterráneo. Si quieres conocer realmente cómo funcionaba la base y entrar en los túneles con alguien que sabe por dónde se mueve, creemos que puede merecer bastante la pena.
Aunque el acceso sea libre, Željava no es un museo ni una atracción turística acondicionada. Es una base militar abandonada, parcialmente destruida y situada junto a una frontera internacional, así que conviene visitarla con bastante sentido común.
¿Es peligroso visitar Željava?
Cuando nosotros visitamos Željava todavía podían verse señales que advertían sobre la posible presencia de minas en los alrededores. Durante las guerras yugoslavas, toda esta zona quedó afectada por campos minados y durante décadas se recomendó no abandonar las pistas ni las superficies asfaltadas.
Desde el 1 de marzo de 2026, Croacia está oficialmente libre de zonas registradas con peligro de minas. Aun así, la base se encuentra pegada a Bosnia y Herzegovina, hay edificios en ruinas, escombros, desniveles y zonas que no están preparadas para recibir visitantes.
Por eso, aunque la situación haya cambiado, nuestro consejo continúa siendo el mismo: respeta cualquier señal que encuentres, no te metas entre la vegetación, no camines sobre montones de tierra o escombros y no intentes llegar a Bosnia atravesando los túneles.
No vayas de valiente explorador. Limítate a las pistas, los accesos principales y las zonas que visitan habitualmente quienes llegan hasta la base.

Los túneles subterráneos de Željava
Si vas a adentrarte en los túneles de Željava, lleva una linterna de verdad, ropa de abrigo y calzado cerrado. Dentro hace frío incluso en verano y, en cuanto te alejas unos metros de la entrada, la oscuridad es absoluta.
Nosotros intentamos entrar utilizando la linterna del móvil y terminamos dándonos la vuelta porque no se veía un pimiento. No es el lugar más adecuado para descubrir que el flash del teléfono alumbra bastante menos de lo que pensabas.
En el interior todavía se conservan algunas de las enormes puertas acorazadas que dividían el complejo. No es una leyenda urbana: están documentadas y pueden verse durante las visitas más completas, aunque nosotros no podemos confirmártelo por experiencia propia porque con nuestra magnífica linterna de móvil no llegamos hasta ellas.
Aunque hay viajeros que entran por libre, el complejo no está acondicionado para las visitas: está parcialmente destruido, completamente a oscuras y tiene zonas con escombros y suelo irregular. Si quieres recorrer los túneles en profundidad, nosotros recomendamos hacerlo con un guía.
Qué ver en la base aérea abandonada de Željava
Las instalaciones militares abandonadas
Lo que sí hicimos fue explorar las instalaciones exteriores de la antigua base. Aunque muchos edificios están dañados, todavía se conservan suficientes elementos como para imaginar cómo funcionaba el complejo.

Puedes ver antiguos carteles, hangares, talleres, edificios militares y hasta los restos de un autobús. Hay grafitis y zonas bastante deterioradas, pero el lugar no está completamente reventado y sigue teniendo ese encanto especial de los sitios abandonados en los que la naturaleza ha ido recuperando poco a poco su terreno.
Es una maravilla visitar un lugar así y poder reconocer todavía qué había en cada espacio. Paseando por sus instalaciones resulta bastante fácil trasladarse a la época en la que cientos de militares trabajaban aquí sin que buena parte del mundo supiese lo que se escondía dentro de la montaña.
El Douglas C-47 de Željava
Una de las cosas que más nos llamaron la atención fue el enorme avión abandonado que hay junto a la entrada del complejo.
No es un avión de combate, sino un Douglas C-47 Skytrain o Dakota que sirvió en la Fuerza Aérea yugoslava con el número 71212. Hoy se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de Željava.

El avión conserva las marcas de la Fuerza Aérea yugoslava y puedes acercarte hasta él e incluso ver su interior. Junto al Douglas hay actualmente una cafetería y una pequeña tienda de recuerdos, así que, como ves, esta antigua base ultrasecreta ya no lo es tanto.
Al paso que va, va a conocerla más gente que la que tiene el mapa secreto de la isla de La Playa de DiCaprio.
Las pistas de aterrizaje
También te recomendamos conducir con cuidado por algunas de las antiguas pistas de aterrizaje. Son enormes y ayudan a entender las dimensiones reales que llegó a tener el complejo.
Una de ellas conduce hasta la imagen más famosa de la base: la enorme abertura excavada en la montaña por la que los aviones entraban directamente en los túneles. La entrada conserva la silueta adaptada al fuselaje y la cola de los MiG-21, creando una de las fotografías más espectaculares de Željava.
Ten presente que algunas pistas se acercan mucho a la frontera. No abandones las vías claramente transitadas ni intentes continuar hacia Bosnia por un paso que no sea un puesto fronterizo oficial.

Cómo llegar a la base aérea de Željava
La base se encuentra junto a la localidad croata de Željava, a unos veinte kilómetros de los Lagos de Plitvice y muy cerca de la ciudad bosnia de Bihać.
Puedes llegar en coche, moto o autocaravana. En Google Maps, lo más sencillo es buscar “Željava Air Base” o “Douglas C-47B Dakota 71212 YAF”, que te llevará directamente hasta el avión situado a la entrada del complejo.
Si llegas desde Bosnia, primero debes cruzar a Croacia por un puesto fronterizo oficial y acceder después a la base desde el lado croata. No utilices las pistas ni los túneles como atajo para cruzar la frontera.
Precio, horario y tiempo necesario
La visita por libre es gratuita y no existe un horario oficial porque Željava no funciona como una atracción turística convencional. Aun así, te recomendamos visitarla durante el día y calcular entre una y dos horas para ver el avión, las instalaciones exteriores, las pistas y las entradas a los túneles.
Si haces una visita guiada por el complejo subterráneo, reserva aproximadamente dos o tres horas.
Para visitar Željava te recomendamos llevar:
- Una linterna potente.
- Ropa de abrigo para los túneles.
- Calzado cerrado y con buena suela.
- Agua.
- El móvil cargado.
- Pasaporte o documento de identidad, ya que estás junto a una frontera internacional.
¿Merece la pena visitar Željava?
Si te gustan los lugares abandonados, la historia militar y los sitios diferentes, sí, la base aérea de Željava merece muchísimo la pena.
No encontrarás un museo preparado, paneles explicativos ni un recorrido marcado. Lo que encontrarás es una antigua base secreta excavada en una montaña, pistas por las que todavía puedes conducir, un avión abandonado y kilómetros de túneles completamente a oscuras.
No es una visita para todo el mundo, pero sí es uno de esos lugares que encajan perfectamente con nuestra particular forma de viajar por los Balcanes. Y desde luego fue una de las paradas favoritas de la Rubia.

